Tras una semana de forcejeos, tensión y desgaste en la mesa de negociación, no se ha cerrado el tratado de libre comercio con Estados Unidos que, independientemente de las opiniones encontradas, deja a Panamá fuera del juego comercial hemisférico.
Nuestro país no se puede permitir quedar aislado de las corrientes comerciales vecinas. Por ello, los tan repetidos discursos sobre competitividad se deben hacer realidad y si queremos que sea así, hay que impulsar una modernización en el sector público para que dé cobertura a los emprendedores nacionales y proteja los intereses fundamentales del país. También es necesaria una reconversión en algunos sectores privados para lograr niveles de calidad, productividad y eficacia con estándares reconocidos internacionalmente.
La política económica y de desarrollo no es asunto de un gobierno coyuntural, sino objeto de un pacto nacional que ponga a todos los implicados a empujar en la misma dirección. No es hora de enfrentamientos estériles, es el momento de definir el futuro del país y de su economía.