La música típica está hoy de luto. El accidente que le costó la vida al Ñato Califa y a su grupo en total 11 personas perecieron puso fin a 60 años de música interpretada por el conocido como Rey de la cumbia chorrerana. Pero también puso al descubierto la dura vida de estos músicos populares, verdaderos guardianes del patrimonio cultural intangible de Panamá, que cada fin de semana viajan, tocan y animan la fiesta para repartirse, al final de la jornada, 250 ó 300 dólares. Lo típico es la raíz y no valorarla es un lujo que ninguna cultura se puede permitir. Muchos de nuestros jóvenes urbanos no conocen los instrumentos, los ritmos o los orígenes de una música campesina y auténtica que es el sonido que alimenta la vida de miles de panameños. La trágica muerte de este músico debería servir, al menos, para que las autoridades culturales y la sociedad en general giraran la vista hacia los artistas que atesoran lo mejor de nuestra tradición.
Hoy por Hoy 2006/01/15
15 ene 2006 - 05:00 AM