Hay cambios que pueden lucir inocuos y terminan causando el caos. Los correos nacionales pretenden este año cambiar la numeración de todos los apartados postales del país. Mientras que los ciudadanos del resto del mundo reciben en sus puertas la correspondencia, a los panameños se nos somete a la exigencia de tener un apartado postal... y además, tenemos que pagar por dicha casilla. Una sola ventaja tenía el sistema de apartados: su número jamás sería modificado. Ahora, esto cambia.
Estamos al borde de un embrollo descomunal que la actual administración quiere justificar con razones muy cómodas para los funcionarios, pero que –como es costumbre– olvidan por completo a los usuarios y las graves consecuencias que se avecinan.
La sandez no sólo afectará a los panameños que ya estamos hartos de la ineficiencia y el mal servicio postal, sino a las miles de empresas que sirven al centro financiero internacional que opera en el país y manejan cientos de miles de usuarios que apenas toleran el servicio. ¿Queda alguien con una pizca de sensatez capaz de detener tremendo desatino?