Hoy por Hoy 2006/04/02

La educación no puede someterse a vaivenes caprichosos ni fanatismos de grupos que tienen intereses alejados de la enseñanza, el aprendizaje y la instrucción. Si permitimos que cada vez que la inmadurez hormonal se apodera de las aulas, se cierre la Universidad, el daño a largo plazo lo sufriremos todos los panameños, como Nación y, lamentablemente, puede ser irreversible. La manera comprobada de progresar, de disminuir la brecha entre los que más tienen y los desprovistos y de que Panamá destaque como país -por su gente-, es la superación intelectual. Y ello no se logra apagando fuegos ni con tímidas improvisaciones. Las autoridades tienen el deber de imprimir rigurosidad y medidas drásticas, exigir el cumplimiento del reglamento universitario y mantener cero tolerancia, de modo que no se sobrelleve la rutina de la violencia, la agresión y la interrupción de las clases, todo lo cual conlleva al menoscabo de la calidad de los estudios en el recinto que se supone es el bastión de la educación superior panameña.

Última Hora

  • 13:31 OMI reafirma la libertad de navegación y rechaza restricciones en rutas marítimas estratégicas Leer más
  • 13:30 Una multa que es puro sencillo vs. un monopolio de $14,800 millones Leer más
  • 13:08 El mar guarda la historia: exposición revela el patrimonio subacuático del Caribe panameño Leer más
  • 12:27 Panamá solicitará a India su adhesión al Tratado de Neutralidad del Canal Leer más
  • 11:40 En memoria de Aida Núñez Amado de Wise Arias Leer más
  • 05:02 El Valle de Antón: la memoria como ruta Leer más
  • 05:01 Agua: el corazón de los servicios públicos Leer más
  • 05:01 Bono permanente de $50 para jubilados de la CSS: quiénes lo cobrarán en agosto  Leer más
  • 05:00 Santa Librada: cuando la fe se convierte en identidad de un pueblo Leer más
  • 05:00 Así funciona el examen de certificación básica en medicina para nuevos médicos Leer más