Hoy por Hoy 2006/04/09

La posibilidad de que un magistrado haya iniciado su carrera con un fraude al presentar un diploma presuntamente falso para obtener su idoneidad como abogado, es síntoma de un cinismo preocupante, que pone en peligro la defensa de los derechos individuales y sociales y nos convierte en una sociedad extremadamente vulnerable. A ello se suma el hecho de que, desde que se hizo pública la denuncia, el magistrado del Cuarto Distrito Judicial de Herrera y Los Santos –ahora separado del cargo- ha evadido a las autoridades, contribuyendo a despertar sospechas y causando una desviación de recursos estatales –viajes a Colombia, notificaciones, indagatorias- en una investigación que podía haberse obviado. Demostrar la autenticidad de un diploma es bastante sencillo: o el magistrado lo trae o lo manda con su abogado. Ya es hora que Dulio Arrocha suspenda el juego y dé explicaciones contundentes o, de lo contrario, enfrente la justicia.

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