¿Quién representa a los palestinos? ¿Los dementes que mandan a adolescentes suicidas a estallar en medio de un restaurante de Tel Aviv para dejar su rastro de destrucción y muerte? ¿Sami Abu Zuhri, el portavoz de Hamas, partido radical en el poder, que dijo que el atentado de ayer es "el derecho legítimo de los palestinos a defenderse"?
¿O será el presidente de la Autoridad Palestina, el también miembro de Hamas, Abu Mazen, quien condenó enérgicamente la acción? Este es uno de los principales problemas de Oriente Medio, que los bandos, tanto palestino como israelí, cambian de rostro como de armas y pasan del diálogo a la violencia en menos tiempo del que podría aguantar cualquier proceso de paz razonable.
¿Pero es que acaso hay razón para justificar las matanzas que ocurren en esa zona del mundo? Este atentado, el más sangriento en los últimos dos años, no presagia buenos tiempos con un Israel dirigido interinamente por Ehud Olmert, y que justo ayer instaló su nuevo Parlamento, y con una Palestina gobernada por el sector más radical que maquilla su rostro para no quedarse aislado internacionalmente.