Amanecemos con dos novedades esperadas largamente por la ciudadanía. Dos casos célebres por lo bochornoso de sus preámbulos y la relevancia de sus actores. Por un lado, la Corte finalmente ha decidido destituir al otrora magistrado de justicia Dulio Arrocha –aunque aún está pendiente de resolver el tema medular del supuesto fraude del título académico- pero, por lo menos se pone un alto a la incertidumbre judicial.
Por otra parte, una comisión ad hoc de la Asamblea rindió un informe certero que reconoce las fallas que rodearon el proceso de selección del Defensor del Pueblo y, para satisfacción de una gran parte de la sociedad, recomienda la remoción o renuncia de Liborio García.
Aún queda pendiente la decisión final del pleno de los diputados, pero no cabe duda de que este paso facilita el camino para enmendar un entuerto autoprovocado. Así, la institucionalidad y la credibilidad de un ente tan importante como la Defensoría del Pueblo, no estará más en riesgo y podrá recuperar su prestigio y confianza, ambos seriamente mermados.