Entregar bonos de 35 dólares mensuales a familias que viven en la extrema pobreza se quedará en una estrategia rústica de populismo, si ello no hace parte de un plan de mayor envergadura que, a medio plazo, empiece a derrotar las causas estructurales de la pobreza. Corren el peligro de quedarse en paternalismo por parte del Estado y en ir generando en las comunidades que los reciben una dependencia negativa, pues se pueden acostumbrar a simplemente recibir, a olvidar que en un país como el nuestro, que tiene una deuda social tan alta, ellas deben ser también autogestoras de su desarrollo. No hacen falta expertos internacionales que vengan a descubrir esto, pero sí hay que recoger lo que dicen cuando evalúan los resultados que tuvieron propuestas similares en otros países. Las políticas sociales tienen que ir de la mano con las políticas económicas, especialmente con planes productivos. De lo contrario, muchas de las acciones en lo social, como estas de los bonos, se van a desvanecer tan rápido como la pólvora de cohetes al explotar.
Hoy por Hoy 2006/09/05
05 sep 2006 - 05:00 AM