Si las escaleras del Tribunal Electoral hablaran, nos llevaríamos más de una sorpresa. De momento, volverán a la calma, después de estas semanas de inscripciones de los grupos a favor y en contra de la ampliación del Canal, de roces verbales, de choques musicales y de fotos buscadas en verde o en rojo. La parte positiva es que se ha visto desfilar a muchos ciudadanos de diversa procedencia y con intereses contrapuestos pero respetables. El referendo, este referendo, es una oportunidad histórica para demostrar que los panameños podemos disentir y discutir de manera democrática y civilizada. El proyecto tiene la suficiente trascendencia para que ese debate sea desapasionado y racional y es ahí donde, según lo visto en el registro de los colectivos, debemos trabajar profundamente. Esta decisión no se trata sobre quién tiene la mejor canción, eslogan o bandera, sino de los argumentos y proyecciones que deben servir a los votantes para tomar una decisión. De momento, hay clima de participación ciudadana y eso aventura un buen clima democrático para el 22 de octubre.
Hoy por Hoy 2006/09/16
16 sep 2006 - 05:00 AM