Evocando los oscuros años de la Guerra Fría, la sombra de la amenaza nuclear eclipsa al mundo desde Asia. Escalofriantes episodios reviven con la prueba atómica realizada por Corea del Norte, un nuevo desafío del bravucón y sórdido régimen político de Pyongyang, que desde semanas atrás viene haciendo alarde de su poder al lanzar misiles balísticos.
El tema es delicado y puede desencadenar en conflictos impredecibles. La crisis que se avecina reclama de buena diplomacia, de inteligencia y mucha ecuanimidad, una combinación de cualidades que -lastimosamente- no ha sido común en la solución de conflictos durante los últimos años.
La provocación norcoreana exige firmeza, mucha prudencia e inmensas dosis de sensatez de parte de los líderes mundiales, ya que del otro lado de la frontera se encuentra un demente bien apertrechado. Lo que ocurre en la península coreana tiene repercusiones en todos los rincones del planeta y un traspié puede ser fatal para todos.