Las revelaciones a cuentagotas que cada día se hacen sobre el caso de la intoxicación masiva con dietilene glycol nos dejan perplejos. Reflejan las dimensiones escandalosas que pueden adquirir la inmoralidad y la falta de conciencia que un ser humano puede tener con sus semejantes, al no medir las consecuencias de sus actos inescrupulosos. Pero esta madeja que sigue sin desenredarse, abre paso a una cantidad de dudas que, ojalá rápido, resuelvan las investigaciones en curso. Porque la falta de coherencia en las explicaciones va degenerando en especulaciones y en un peligroso juego de versiones que ya está circulando, aumentando la desconfianza y el desasosiego. Que haya verdad pronto, porque en medio está la alarma, el temor, y sigue el drama de quienes aún deben acudir a la Caja de Seguro Social y se encuentran de golpe con la mala atención y la desorganización. Ya es suficiente con enfrentar la posibilidad de más muertos y afectados.
Hoy por Hoy 2006/10/21
21 oct 2006 - 05:00 AM