Hoy se cumple un mes desde que las autoridades de Salud informaron la existencia de un síndrome mortal que hasta ahora le ha arrebatado la vida a 39 personas. Solo hay dos cosas perfectamente claras: que cuatro medicamentos producidos por la Caja de Seguro Social contenían veneno y que su ingesta es mortal.
De resto, solo hay dudas por resolver y responsables sin identificar. Hasta ahora no se ha separado, ni se ha destituido ni ha renunciado ni un solo funcionario de alto rango vinculado a los hechos; tampoco se ha anunciado un revolcón institucional en los servicios de salud pública y ni siquiera el Presidente de la República ha sido enérgico al exigir cuentas. Y mientras, las familias afectadas por este drama han tenido que asumir solas su tragedia.
La sociedad sigue reclamando justicia y no cesaremos hasta que se revele la verdad –ojalá mediante una comisión independiente- que ponga fin a tanta interrogante y de cuenta de los autores de este acto criminal.