Se le está pasando el tiempo al gobierno Torrijos y una de sus banderas de campaña, la de cero corrupción, continúa como promesa incumplida pese a los esfuerzos que dice hacer para frenarla. No solo están los casos que saltan en el momento menos pensado, sino también la certeza de que, en el fondo, reina la impunidad en este país.
El último informe de Transparencia Internacional dice que Panamá está lejos de los menos corruptos del mundo. Hemos quedado en un pésimo lugar cuando el país gana protagonismo internacional y hace alarde de su crecimiento económico y de las garantías para la inversión. Las graves crisis de la justicia, el Ejecutivo ha preferido sepultarlas con comisiones que, al final, nada han resuelto.
La realidad es que al ver los resultados concretos, se concluye que no se ha hecho lo suficiente ni lo adecuado, y que las tímidas medidas no engañan a propios ni a extraños. Eso de cero corrupción sigue entonces en cero, igual que el número de detenidos por esta plaga que campea con total impunidad.