Hay instituciones que no podemos dejar que le sean arrebatadas a la democracia. Ninguna tan importante como el Tribunal Electoral. Y es que a los partidos políticos parece importarles más la afinidad de los futuros magistrados a sus toldas, que la defensa del principio de independencia absoluta entre el organismo escrutador de votos y los intereses transitorios de cada elección.
Olvidan quienes hoy gobiernan que no siempre estarán en el poder y que en el fondo, debe primar el interés superior por un tribunal que pueda guardar debida distancia de intereses y favores de los futuros candidatos. Alerta porque detrás de escena se están cocinando acuerdos para completar las otras dos vacantes con personas ligadas al gobernante PRD.
¿Podrán los políticos del gobierno y de la Asamblea detenerse a pensar en los intereses del país y -de paso- encontrar razonable que la neutralidad de los magistrados incluso les podrá algún día favorecer?