Panamá se apuntó anoche un tanto a favor. El hecho de que la Fundación ALAS haya elegido a nuestro país como su sede permanente y que una constelación de estrellas, intelectuales y empresarios influyentes acudieran a su lanzamiento mundial desde nuestro Teatro Nacional habla bien del país y de su proyección como centro de conexión para América Latina.
El motivo de esta fundación también reconforta. Escuchar a algunos de los artistas que más marcan la conciencia popular y a algunos de los hombres más poderosos de la región hablar de lucha contra la desigualdad, solidaridad y rechazando la filantropía y la caridad, es una buena señal.
La pobreza es tan mala para los pobres como poco rentable para los ricos. Por eso el desarrollo es un asunto colectivo en el que cada paso que se dé beneficia a la mayoría. Ojalá que el mensaje que se escuchó anoche en Panamá anide en los corazones de los que más pueden hacer: es hora de actuar, de cambiar nuestra historia.