Llegó la hora de demostrar si somos capaces de neutralizar el paro que los transportistas, de manera irresponsable y provocadora, han convocado para el lunes. La Autoridad del Tránsito hizo ayer un llamado público que tiene que ser apuntalado por la sociedad, incluyendo a empresarios y dueños de busitos privados.
Pero hay un aspecto más allá de la mera convocatoria de colaboración colectiva y que es igual de importante: la solidaridad ciudadana en todo el país. Hay que aprovechar el domingo para organizarse y ver cómo se puede potenciar cada vehículo particular para transportar a la mayor cantidad posible de vecinos y amigos.
El lunes, esa solidaridad se debe expresar en las calles y carreteras del país, ayudando a transportar a los conciudadanos que esperan movilización. No podemos permitir que la presión insensata frene las necesarias reformas a la ley del transporte. Este paro es contra todo el país y debemos responder como un solo cuerpo y lanzar un mensaje claro a los transportistas: no admitimos chantajes.