Heliodoro Portugal parece que al fin logrará justicia. Y claro, no será en un tribunal panameño como se supone que debería ser. El caso de la desaparición de este panameño ha tenido que llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde el acusado, en vez de ser los verdaderos responsables, será el Estado panameño. ¿Y por qué será el Estado y no los militares sospechosos del hecho? Porque la justicia en Panamá es tan eficiente como una lima de madera para amolar un cuchillo.
Por culpa de esa injustificable desidia judicial, todos los panameños pagaremos –con nuestros impuestos– por un acto criminal cuyos responsables seguramente seguirán gozando de plena libertad. Es decir, le estamos pagando a funcionarios que no hacen su trabajo y para colmo, tendremos que asumir condenas –en caso de que la Corte falle contra Panamá– por no respetar los Derechos Humanos.
Si alguien aún sigue creyendo que la carencia de justicia no tiene consecuencias para la sociedad, será mejor que empiece a preguntarse por qué es que seguimos hundidos en el atraso y el subdesarrollo. Y, como siempre, aquí no habrá culpables ni responsables, cortesía de la generosa justicia panameña.