Hay un tipo de memoria que sirve para generar cosas buenas, necesarias para una sociedad. La de Martha Stella de Vallarino va a ser ese tipo de memoria, la que nos recuerda que para hacer mejor a Panamá, para mejorar la calidad y la calidez de la vida de nuestros conciudadanos no hay que estar en el Gobierno ni acumular poder.
La gestora de Fundacáncer fue una líder desde el voluntariado y desde la sociedad civil organizada, esa que se está convirtiendo en los últimos años en el mejor motor del país. El activismo civil, las asociaciones de ayuda a enfermos, los ambientalistas, vecinos reunidos en pro de barrios habitables, consumidores y todos aquéllos que se unen detrás de un ideal o de una causa justa.
Las panameñas y panameños no solo tenemos el derecho a organizarnos, sino la obligación de consolidar liderazgos fuertes, como el de Martha Stella de Vallarino, que nos devuelvan la ilusión de un mejor país y los frutos de la solidaridad, independientemente del poder político tradicional, para que el Panamá que hoy soñamos no sea el país que en el futuro añoremos.