La definición de irresponsabilidad difícilmente podría abarcar la insensatez de algunos conductores del transporte público y su cuestionable conducta. Tras cuatro meses de la tragedia en la que murieron calcinadas 18 personas, los buses se siguen quemando o accidentando como si nada hubiese pasado. Entre tanto, el usuario sigue igual de desprotegido. ¿En dónde quedaron las promesas de poner fin a tanta incompetencia? ¿Qué está haciendo la Autoridad del Tránsito? ¿Qué pasó con la mano dura prometida? Lo que ocurre con el transporte público demuestra, desgraciadamente, que los funcionarios lo único que saben hacer es apagar fuegos, porque de prevenir, no saben ni una palabra. Por su lado, los transportistas siguen haciendo lo que les da la gana y ríen con descaro porque nadie pone fin a lo que parece ser su propio gobierno. Y como ellos no reconocen que son sujetos de ley, hoy la flamante dirigencia transportista se dirigirá a la Corte para demandar el nuevo Reglamento de Tránsito. Pero el hecho es que en esta pugna hay un solo perdedor: el usuario.
Hoy por Hoy 2007/02/26
26 feb 2007 - 05:00 AM