El presidente de la República, Martín Torrijos, se fue ayer a Texas sin recibir en Palacio a Alexandra Cousteau, la defensora de los recursos marinos que lleva pidiendo audiencia oficial desde hace semanas. El gesto es significativo porque el mandatario ha recibido múltiples mensajes de organizaciones de peso científico y ambientalista pidiéndole que reconsidere la posición del Gobierno de autorizar la captura de delfines en aguas panameñas. Lo que está haciendo Torrijos, con la inestimable ayuda de la flamante Autoridad de los Recursos Acuáticos, el silencio de la Anam y la oposición del 82% de los panameños, golpea la política de desarrollo sostenible del país. Mientras, el que entendió el mensaje popular y aprovechó la oportunidad es el alcalde Juan Carlos Navarro, que llegó a insinuar que hay coimas enredadas en el asunto del delfinario de San Carlos y se comprometió a salir a defender los recursos acuáticos de Panamá. Hay algo extraño en todo esto y Torrijos debería, como mínimo, dar la cara.
Hoy por Hoy 2007/02/28
28 feb 2007 - 05:00 AM