La riqueza de Panamá es cosa indudable. El crecimiento económico podría tomarse como prueba de ello. Pero, ¿por qué entonces los panameños no sienten que tal abundancia llega a sus bolsillos? La última encuesta de Dichter & Neira reveló que casi el 80% de la población no siente tal crecimiento. Si los políticos padecen de insomnio cada vez que sospechan que su gestión o imagen es tema de una encuesta, entonces uno pensaría que deben tomársela muy en serio.
Pero eso es lo único que parece importarles, pues los temas de importancia –como este asunto de la escuálida economía personal– no es cosa de la que hablan cuando salen a ensalzar la buena estrella del Presidente.
Lo cierto es que si los entrevistados perciben esta realidad, algo está pasando con la riqueza y, por supuesto, no es otra cosa que su mala distribución. Y esa es la raíz de buena parte de los problemas que tienen a punto de hacer caer de rodillas a todos los panameños. No nos engañemos, o el Gobierno empieza a prestar más atención a ello o estaremos condenados a tener más cárceles que escuelas.