Los comicios de 2009 parecen estar ya tocando la puerta de los panameños. Algunos de los virtuales candidatos a la Presidencia de la República –y que son funcionarios– lo niegan con tanta vehemencia como el esfuerzo que hacen para lograr la ubicuidad: cumplir con la responsabilidad de estar en el puesto y, al mismo tiempo, entregar donaciones o tomarse un trago con campesinos o ser el abanderado de un lejano pueblo interiorano. En otras palabras, están en plena campaña. Disimulada, eso sí, pero campaña al fin y al cabo. Lo peor de todo es que, bajo el camuflaje de las donaciones, utilizan recursos del Estado para figurar, para lograr la atención que no obtendrían desde el adormecedor y frío zumbido de los aires acondicionados de sus oficinas. Es cierto, enlodan sus lustrosos zapatos en esos alejados caminos, pero el premio es gordo. Negar que buscan el voto popular es insultar la inteligencia más elemental. Lo que demuestra esta adelantada campaña es el desmedido interés en obtener o retener el poder. Lo demás es secundario, accesorio, para ser precisos.
Hoy por Hoy 2007/04/01
01 abr 2007 - 05:00 AM