"Los actos del gobierno son actos docentes". La frase pertenece al presidente, Martín Torrijos, y forma parte de su plan de gobierno. Si cada acto gubernamental se transforma en una enseñanza, entonces eso explicaría por qué el país está como está. El Gobierno de Estados Unidos ha señalado que hay "persistentes acusaciones de corrupción en el gobierno, particularmente en el aparato Judicial".
Tal afirmación no tiene nada de nuevo y, precisamente, por ello es poco probable que tenga alguna repercusión. Pero no por eso tenemos que conformarnos. El Presidente dio su palabra de que esto cambiaría y a 31 meses de gobierno, nada ha cambiado: Seguimos teniendo un magistrado que imparte justicia, pero señalado como perpetrador de actos de corrupción; un gobierno que pregona transparencia, pero que silencia a los periodistas y unos diputados nepotistas sin estatura ética para enderezar nada.
Y luego hay quienes se preguntan por qué estamos carentes de valores. Pues sepan, jerarcas de la cosa pública, que esto es lo que ustedes enseñan con sus actos de gobierno... y, por supuesto, de desgobierno.