Los familiares de los pacientes de la Caja de Seguro Social envenenados con dietilene glycol han tenido que buscar, por sus propios medios, la forma de completar una investigación que el Ministerio Público comenzó en Panamá, pero con claros indicios de que no podía terminar aquí. Si bien parece que hubo negligencia en la Caja de Seguro Social en el manejo de la mercancía –es decir, de la supuesta glicerina– también había cabos sueltos, y uno de ellos era, precisamente, lo que se busca investigar en España, donde la empresa Rasfer sirvió de intermediaria para comprar lo que supuestamente era glicerina, pero que terminó siendo un poderoso veneno que segó la vida de decenas de panameños. El Ministerio Público debió –y debe– mostrar más iniciativa a fin de extender su investigación fuera de nuestras fronteras, porque está visto que aquí se podrá hallar algunos culpables, pero también es probable que no estén todos. Los fiscales ya tienen los últimos eslabones de la cadena, ahora hay que completarla con los primeros. Solo entonces sabremos toda la verdad.
Hoy por Hoy 2007/04/30
30 abr 2007 - 05:00 AM