Con la libertad y la democracia, no se negocia. En este continente americano, cuando un gobernante reprime la libertad como lo está haciendo Hugo Chávez, es responsabilidad de los demás Estados democráticos salir en su defensa.
Las violaciones a los derechos humanos son responsabilidad de todos. Hace décadas que el derecho internacional abolió la excusa de la "soberanía nacional" como escudo a los dictadores criollos para sus desmanes, mientras tanto, otros mandatarios se acomodaban para guardar cómplice silencio. Las declaraciones del presidente Torrijos sobre la revocatoria de la frecuencia a Radio Caracas Televisión (RCTV) han sido lamentables.
¡Hasta uno de sus acostumbrados silencios hubiera hecho menos daño! El atropello de Chávez a la libertad de expresión en Venezuela y el ensañamiento contra quienes le son críticos no es un tema que solo "compete al Gobierno de Venezuela". Nos afecta a todos los latinoamericanos, en especial a los panameños que bastante sufrimos de la hipocresía diplomática durante nuestra propia dictadura. Presidente: es la democracia de Venezuela, y no Chávez, la que precisa ayuda.