Es necesario que nos preguntemos, ¿le queda a la Asamblea Nacional aunque sea un mínimo nivel de vergüenza? Pues no. Como si la cátedra de malos ejemplos que nos han regalado los diputados en los últimos años fuera poco, una vez más tenemos que soportar la desfachatez de sus abultadas planillas personales.
Tener cónyuges, familiares, amigos y copartidarios recibiendo miles de dólares todos los meses por trabajos que nadie sabe si realizan, no hace más que confirmarnos que a los ‘padres de la patria’ les tiene absolutamente sin cuidado la transparencia.
Lo más cínico de todo es que con muchos de estos contratos, los diputados pagan favores políticos, pero con el pequeño detalle de que lo hacen con dinero que pertenece a todos los panameños, quienes mes a mes contribuimos con elevados impuestos para –supuestamente– permitir mayor inversión social. Nuestro Órgano Legislativo es motivo de vergüenza. ¿Hasta cuándo se seguirán burlando del pueblo?