Las concertaciones nacionales son oportunidades para que un país se ponga de acuerdo en temas trascendentales, y los panameños estamos cerca de desperdiciar un momento histórico para unir voluntades en cuanto a la utilización de los excedentes del Canal de Panamá. Previo al referéndum de la ampliación, el Presidente –movido por la presión ciudadana– convocó a un diálogo con todos los sectores, mediante el cual los panameños buscamos garantizar que las ganancias generadas por la ampliación del Canal, no caigan en el negro hoyo de la caja común del Estado.
Ahora, cuando la concertación casi se nos esfuma, se debe discutir la creación de un mecanismo transparente que permita la eficiente utilización de los millonarios excedentes del Canal, para financiar el producto de nuestros consensos como nación. Ya otros acuerdos nacionales han perecido por falta de fondos para implementarlos, y hoy adornan bibliotecas. Pongamos nuestras riquezas al servicio del desarrollo.