El empuje que ha mostrado el país en los últimos años ha despertado la curiosidad de importantes corporaciones y empresarios que empiezan a descubrir que Panamá era mucho más que selva o un país dominado por un dictador narcotraficante o que el Canal era el todo o nada de los panameños. Sus ventajas empiezan a brillar y no pocos se han establecido o están por hacerlo. Las inversiones extranjeras han repuntado y el futuro promete bonanza. Por eso es necesario ser selectivo y prudente en la elección de los proyectos o negocios que se pretenden instalar en Panamá pues, a la vez que representan riqueza –y no solo para los panameños–, su presencia también trae consigo peligros para nosotros y el ambiente. El papel de los gobernantes es fundamental en el proceso de escoger a los inversionistas y por eso esperamos de ellos cordura, sensatez y buen juicio a la hora de hacerlo. Ya hay algunos proyectos claramente perjudiciales... y ya es hora de que algunos servidores públicos aprendan a decirles que no.
Hoy por Hoy 2007/08/12
12 ago 2007 - 05:00 AM