Cuando la empresa mexicana ICA llegó a Panamá, allá por 1995, prometió que el Corredor Sur sería una carretera de primer mundo. Lo que sí tuvo de primer mundo fue su enorme costo de construcción, sin olvidar que tiene unos peajes que están al alza y que figuran entre los más caros del planeta. El tramo marino del Corredor –ese al que se le eliminó un hombro para darle cabida al aforo diario de carros– tiene problemas que a simple vista representan un peligro. El Ministerio de Obras Públicas (MOP) tiene la responsabilidad de velar porque esas vías, que hoy son importantes arterias vehiculares, estén en óptimas condiciones; que los conductores y sus acompañantes viajen con seguridad. El mal estado en que se encuentran varios de los pilares del tramo marino del Corredor evidencia que algo no está funcionando ni en el MOP ni en ICA. Las desgracias pueden empezar con muy poco y lo que está ocurriendo en este momento en esa carretera no parece, precisamente, algo insignificante.
Hoy por Hoy 2007/10/13
13 oct 2007 - 05:00 AM