El astronómico gasto de publicidad del gobierno del presidente Torrijos nos hace pensar que vivimos en un país rico. Que se estén gastando millones en mercadeo y publicidad no solo es de muy mal gusto para el 40% de panameños que vive en la pobreza, sino que además es obvio que el intenso bombardeo que recibe el pueblo por todos los medios de comunicación, no es para promover obras concretas sino para exaltar la imagen presidencial.
Y las excusas presentadas para tratar de justificar lo injustificable, nos demuestran que el gobierno confunde gravemente –o intencionalmente– los conceptos de rendición de cuentas y mercadeo de imagen.
Todos recordamos cuando al principio de su gestión, el Presidente nos vendía las necesidades de una reforma fiscal para tener mayor recurso para inversión social, pero lo que no dijo fue que echaría mano de los dineros de todos los panameños para mantener –a toda costa– su popularidad.