Celebramos las medidas que intentan implementarse dentro del sistema penitenciario para controlar las fugas y ordenar el caos carcelario; sin embargo, estas acciones apuntan a cambiar la sábana, sin atender al enfermo. Ninguna medida, por radical o novedosa que sea, solucionará los problemas de nuestra vergonzosa estructura carcelaria, si no se ataca la médula del asunto: la mora judicial. La dilación en el manejo de expedientes es un mal que tiene décadas de estar socavando lentamente tanto al Órgano Judicial como al Ministerio Público, y las consecuencias se ven fielmente reflejadas en un inhumano hacinamiento en las celdas, mientras la mitad de la población penitenciaria espera una sentencia. Lo más frustrante es que no hay ni la voluntad política ni la necesaria asignación de recursos para afrontar el tema. Con el aumento de la criminalidad y las conocidas improvisaciones del gobierno en la materia, para qué seguir poniendo curitas donde realmente necesitamos una cirugía mayor.
Hoy por Hoy 2007/11/10
10 nov 2007 - 05:00 AM