Tras 14 días de suspensión de los servicios básicos de salud, los médicos nos madrugan ahora con una lista de 25 puntos que equivalen a una nueva negociación.
Si la lucha del gremio es por mejorar condiciones salariales, laborales y de calidad en el ejercicio de la profesión, la ciudadanía con justificada incredulidad se pregunta ¿por qué les ha tomado casi una quincena levantar el pliego de peticiones? O ¿es que realmente el tema se está contaminando con elementos políticos que nada tienen que ver con la legítima reclamación médica?
El pueblo no apoya este paro, porque no hay salario que valga el precio de una vida humana o de la salud que se deteriora por falta de atención médica. Por ello, los doctores deben dar una muestra de sensatez y sentarse a dialogar suspendiendo las medidas de presión.
No hace falta tener a la población en vilo frente a una crisis sanitaria, para lograr términos justos. Lo contrario es obcecación.