Panamá históricamente ha sido un país de tránsito, cuyas características geográficas y privilegiada ubicación han servido como medio para el movimiento tanto de comercio como de personas. El Camino de Cruces, primero; y el ferrocarril interoceánico y el Canal, después, consolidaron esa vocación natural del istmo, que luego se complementó con los marcos legales, financieros y la infraestructura requeridos para catapultar a Panamá como importante centro internacional logístico y de servicios. Sin embargo, estas ventajas hoy se convierten en un gran reto; y es que esas mismas bendiciones naturales e infraestructura diseñada son utilizadas por el crimen organizado para mover toneladas de droga por nuestro aire, mar y tierra, convirtiendo al país en la ruta por excelencia del narcotráfico hacia Norteamérica. Es evidente que los controles y profesionalización de nuestros organismos de seguridad e inteligencia no se han desarrollado al ritmo de nuestro crecimiento. Pero más evidente aún es que el problema requiere urgente atención, pues se nos está saliendo de las manos.
Hoy por Hoy 2007/12/02
02 dic 2007 - 05:00 AM