La concesión de facultades legislativas al Órgano Ejecutivo, tal como es concebida en la actualidad, dista mucho de la racionalidad que originó esa institución. En un principio, la expedición de leyes por el Ejecutivo era función complementaria a los parlamentos, pues resultaba complicado para estos reunirse con la periodicidad de hoy. Con el pasar del tiempo, la figura se fue desnaturalizando hasta quedar siendo una herramienta de estrategia política de los gobernantes, pues es una forma de no someterse a los intereses y presiones partidistas propios del debate legislativo. Además, mientras menos personas participen en el proceso de elaboración de una ley, menos transparencia y participación ciudadana habrá. El presidente Torrijos ha solicitado autorización para legislar sobre migración, banca, turismo y aduanas, sacando “astutamente” estos temas de las manos de sus diputados copartidarios; sin embargo, ninguno de los asuntos pareciera ser de urgencia. ¿Será esta una prueba más de que las relaciones Ejecutivo-Legislativo se están deteriorando?
Hoy por Hoy 2007/12/23
23 dic 2007 - 05:00 AM