Los mensajes que han enviado los recién designados magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en conjunto con el discurso del nuevo presidente de esta máxima corporación, nos hacen ver una tenue luz de esperanza en el horizonte. Por lo menos los tres han coincidido en que la corrupción en el Órgano Judicial es un problema que requiere urgente atención. Así, mientras que Harley Mitchell prometía adecentar la justicia, sus nuevos colegas, Oydén Ortega y Jerónimo Mejía, fueron contundentes en sus mensajes.
El primero dijo claramente que la Corte no puede vender sus fallos; y su colega se comprometió a combatir la corrupción, no importa de donde venga. Siempre se ha dicho que para empezar a combatir la corrupción de verdad en Panamá, es necesario atrapar a un pez gordo, juzgarlo y ponerlo tras las rejas con una sanción ejemplar.
Ojalá que con estas nuevas caras en la Corte, veamos este primer paso y los panameños empecemos a recuperar la fe en algo que hace muchos años no tenemos: una justicia independiente e imparcial.