Finaliza hoy el narcótico espejismo. Muchos panameños apenas empiezan a revivir del profundo sueño que produce el Carnaval, pero no será un dulce despertar. La realidad será tan chocante como un balde de agua fría. Para empezar, los precios de la comida van en aumento.
El pescado y otros muchos productos amanecen con nuevas alzas. La escuela se avecina, augurando también precios más elevados debido a la progresiva inflación. Otros muchos carnavaleros tendrán que hacer frente a las deudas, de las que se dejaron seducir para hacer realidad efímeras fantasías. Y tras una semana de casi ausencia, el Ejecutivo se apresta a aprobar importantes leyes que requieren de los más sobrios análisis del panameño.
La francachela llega a su fin cuando los partidos políticos encienden motores para lo que parece será una larga lucha electoral, interna y externa. Todo ello, en medio de una de las peores olas de violencia que azotan al país. Esta, por lo visto, promete ser la resaca del año.