No queda mucho margen para las dudas. Rafael Arosemena, el ex director del Banco Nacional de Panamá, tiene una larga lista de condenas por peculado, pero en este momento disfruta de las comodidades de vivir en una residencia. El reo no podría gozar de este privilegio si no fuera por la despreocupada indulgencia de sus carceleros, que parecen haberse olvidado de él, y haber perdido la llave de la celda de su reclusión. Son entendibles las razones que, en un principio, llevaron a este ex funcionario a su casa, pero también creíamos que su estadía en el hogar para recuperar su salud iba a ser temporal. Todos esperamos que las autoridades cumplan con lo que los tribunales ordenaron: que el condenado cumpla su pena. De lo contrario, esta supuesta dejadez se convierte en sospecha, porque para nadie es un secreto los contactos que posee Arosemena en los altos círculos del poder.
Hoy por Hoy 2008/02/24
24 feb 2008 - 05:00 AM