Por donde se mire, aun con bonanza económica en el país, los panameños se ven obligados a modificar significativamente su forma de vida debido al aumento del costo de esta. Mientras la gasolina alcanza récords por el ridículo precio del barril, la canasta básica no se queda atrás; y eso sin mencionar el aumento del precio del cemento, que junto a la absurda especulación en bienes raíces, ha disparado los costos de las viviendas. Y así, múltiples factores afectan las finanzas de los panameños.
Ante esto, el Gobierno debe ser más acometedor e implementar planes estructurados de asistencia técnica y financiera al productor nacional para abaratar la canasta básica, debe fomentar más la libre competencia de productos locales y extranjeros, y debe alejarse lo más posible de medidas proteccionistas que solo generan distorsiones.
Los pronósticos indican que la situación se agravará aún más, y sabemos que hay factores exógenos que no podemos controlar. Por ello, se requieren acciones locales urgentes.