Si alguna duda había sobre la creencia de que el Estado no es buen administrador, las instituciones a cargo de cuidar los bienes revertidos nos las han despejado. Numerosas casas y edificios son la prueba de que hemos perdido millones de dólares en propiedades ubicadas en la antigua Zona del Canal. La administración de las concesiones en Amador ha sido un desastre y ahora hay que sumarle este intolerable abandono que sufren valiosos inmuebles y terrenos en una zona de privilegiada ubicación. Una vez más cabe preguntarse si los funcionarios a su cargo deben o no ser responsables judicialmente por este desperdicio de recursos. Si el peso de sus tareas oficiales es demasiado, la renuncia es una buena salida, aunque la clase política desconoce esa palabra. ¿Cuál es la alternativa? ¿Seguir botando el dinero? ¿Despedir a los responsables? La respuesta es obvia, pero el asunto aquí no parece ser la eficiencia, sino la política.
Hoy por Hoy 2008/04/20
20 abr 2008 - 05:00 AM