¡La subasta del poder, así denomina Transparencia Internacional el ciclo vicioso que se inicia en las elecciones y termina cobrando calamitosas consecuencias cuando se llega al gobierno. Se trata de un llamado inaplazable para que se conozca el origen de las donaciones que reciben los candidatos.
Tenemos derecho a conocer a quiénes financian las campañas, no solo porque subsidiamos ya a los partidos con millonarios desembolsos, sino como fórmula para conocer y evitar favoritismos cuando se llega al poder. Las revelaciones sobre contratos de dudoso origen a un candidato mientras prometía cero corrupción, concesiones dadas a empresarios locales y extranjeros, tanto en esta administración como en las que le antecedieron, con desproporcionadas ventajas a individuos e irrisorio beneficio al Estado, así como el peligro de que se filtre dinero del narcotráfico detrás de algún candidato, demandan total claridad.
Bien harían los candidatos en asumir la iniciativa de transparencia, voluntariamente, sin esperar una ley, o escudarse en la falta de ella.