Panamá se abre paso al progreso, pero sus limitaciones son evidentes. Una grave, pero que pudo haber empezado a solventarse hace años, es el tema de la educación. Al igual que muchos otros asuntos, las autoridades –sin importar el color del gobierno– le han dado la espalda a este asunto y hoy día tenemos décadas de atraso. Peor aún, tenemos estudiantes que muestran más interés por tirar piedras en las calles o mantener las aulas cerradas que afán por superarse profesionalmente. Lo cierto es que ahora existe una ventana abierta para abordar un tema urgente, pero olvidado. Hay una tremenda tarea por delante que requiere seriedad, compromiso y altruismo de los actores en esta discusión. Es hora de mirar el futuro, de mostrar desprendimiento ante el egocentrismo trasnochado; de hacer las cosas bien, como lo haría un buen padre de familia. Ese es el reto, porque, después de todo, el camino que tome nuestra juventud no será otro que el que le mostremos.
Hoy por Hoy 2008/04/27
27 abr 2008 - 05:00 AM