El Fondo Fiduciario para el Desarrollo se creó con la finalidad de hacer ahorros con el producto de la venta de empresas públicas y de bienes estatales. La ley que creó este fondo también dice con mucha claridad que el rendimiento del fondo es decir, los intereses que genere se podrá utilizar en inversiones públicas de desarrollo e interés social, no así su capital, el cual solo puede ser gastado previa aprobación de leyes especiales.
Ahora, al revisar estos ahorros que en teoría deben crecer, pues se siguen vendiendo antiguas propiedades estatales en la desaparecida Zona del Canal resulta que el capital ha sufrido una merma importante. En otras palabras, varios gobiernos han estado echando mano del ahorro sin que se aprueben las mencionadas leyes especiales.
Esto, a todas luces, es una ilegalidad y los responsables deben no solo aclarar el destino de estos fondos, sino enfrentar la justicia por haber dispuesto de un dinero que no tenían autorización para gastar.