Pareciera que el Gobierno ha encontrado una vez más la manera de hacer las cosas a su cuestionable manera: con falta de transparencia. Las sorpresas y las preguntas sin respuesta son parte del menú diario de las propuestas gubernamentales.
Del nuevo sistema de transporte denominado Transmóvil lo único claro es eso, su nombre, porque la falta de información del proyecto es tan evidente, que resulta inverosímil que después de que los funcionarios explicaran el plan, las dudas se hayan multiplicado. Para ser un programa que nos costará a los panameños decenas de millones de dólares, lo lógico habría sido la consulta en vez de la imposición.
Pero en eso tampoco hay nada sorprendente, y ahora tenemos un nuevo sistema que solo unos pocos conocen es decir, que esperamos que conozcan y sin aparentes estudios de factibilidad o viabilidad porque, aunque el Gobierno pregona lo contrario, a la ciudadanía no nos consta tal cosa. ¿Es esta la mejor solución o acaso es una salida improvisada?