La suma de dinero que han invertido los candidatos a puestos de elección popular y sus respectivos partidos en propaganda política es un insulto para ese 40% que vive enterrado en la pobreza y en la desesperanza, pero cuyo voto es importante para el que promete mejores días, a pesar de que lo único que parece importarles es alcanzar el poder. Y con él, la oportunidad de hacer dinero, ya sea con el de las arcas del Estado o con el que nunca entrará a ellas. El afán de saborear el poder es tal que no se miden a la hora de aceptar donaciones, aun cuando los políticos saben sobradamente que ningún apoyo es gratuito ni tampoco por la simple consagración de la democracia. Está demostrado que en muchos casos estos donantes –o inversionistas– esperan rédito de su dinero. Así de torcido es el asunto. Por eso es imperativo que los políticos hagan pública su lista de donantes y los montos del dinero “invertido”. Ocultar esta información solo revela la complicidad del candidato.
Hoy por Hoy 2008/05/18
18 may 2008 - 05:00 AM