Dirigentes estudiantiles de la Universidad de Panamá nos madrugan hoy con el anuncio del cierre de un paño de la vía Transístmica. Para estos estudiantes, protestar por el alto costo de la vida quizás sea una causa noble, pero parecen olvidar los perjuicios que producen a terceros.
No censuramos sus ideales ni lo justo de sus acometidas, sino que en sus beligerancias nos afectan a todos por los cierres y tranques que cuestan dinero, tiempo e, incluso, aumentan el gasto en combustible, agravando con ello la subsistencia cotidiana. Además, ninguna protesta estudiantil logrará que baje un centavo el precio de la canasta básica. De hecho, solo logran incrementar el gasto de esos por los que dicen protestar.
Pero si lo que pretenden los estudiantes es no ir a clases, esta es una forma bastante costosa y, además, poco original. En consecuencia, hoy los panameños sufriremos una vez más a manos de un grupo de estudiantes que cree poder arreglar el mundo con cerrar la Transístmica. ¡Vaya optimismo!