Los lagos de las principales generadoras de energía hidráulica Fortuna y Bayano llegaron finalmente a un estado crítico. Esto significa que de un momento a otro tendrán que parar, con lo que seguramente los panameños deberemos acostumbrarnos a un drástico plan de racionalización de electricidad.
Esto, además de las molestias que causará en los microclimas de oficinas y hogares, tendrá serias consecuencias para la empresa privada, como ya las confrontan las instituciones del Estado, sometidas a un régimen de ahorro energético y nuevos horarios de oficina, solución que evidentemente llega a última hora, pues se da justamente cuando el nivel de los embalses está al mínimo.
En lo que respecta al resto de la población, hay que decirlo: hemos reaccionado con indiferencia y así, en plena campaña de concienciación, hubo descaro aparte días récords de consumo eléctrico. En otras palabras, somos víctimas de nuestra superficialidad; de nuestro poco importa; hemos atentado contra nosotros mismos. Ahora nos toca callar y tolerar con estoicismo.