Hoy, es un buen momento para hacer una pausa y reflexionar sobre el rol de quien debe ser cabeza de familia. La sociedad panameña atraviesa una etapa muy difícil a causa de la desintegración y la violencia intrafamiliar, que incluso ha convulsionado el ambiente escolar.
Pero hay esperanzas, mientras existan padres preocupados por el bienestar de la familia y se esfuercen en ser ejemplo para sus hijos. Los valores fundamentales de convivencia social y respeto humano se esculpen más allá de la sangre, pues padre no es solo quien engendra sino quien educa, quien permite crecer y quien se compromete con el desarrollo físico, moral e intelectual de sus hijos.
Una importante misión, cargada de sacrificios en muchos casos, pero de una satisfacción infinita. A esos, que educan en vez de insultar; que construyen en vez de criticar; que acompañan en vez de abandonar, y por qué no, a los que ya no están pero dejaron profundas huellas de amor, comprensión y enseñanzas imborrables, nuestro más grande reconocimiento.