Es bueno que los ciudadanos tomemos nota del comportamiento del partido gobernante. En menos de un año, habrá que depositar el voto. El estilo de gobernar del PRD aflora en todo su esplendor.
Hallazgos gravísimos sobre los beneficios que el ministro Colamarco ha venido dispensando a empresarios y clubes privados a nuestras espaldas, son enfrentados con olímpica indiferencia por el Gobierno. En cualquier democracia de Occidente, ya el Parlamento habría citado al funcionario a rendir cuentas, si antes el Ejecutivo no le hubiera exigido su renuncia. Pero en Panamá, el Presidente conserva su acostumbrada apatía y mutismo.
El Gobierno nacional no se inmuta y el alcalde, fiduciario del interés citadino, se encuentra demasiado ocupado haciendo campaña en horas laborables y menos aún, interesado en indisponer a sus copartidarios antes de las primarias. No olvidemos este actuar, ya que dentro de muy poco, el “cero corrupción” del PRD será reemplazado por un nuevo eslogan de campaña.