Es algo de lo que muchos hablaban en corrillos y mentideros o entre susurros de conversaciones privadas. Nunca antes se había hecho ante un micrófono o grabadora. Se trata de las anónimas víctimas de misteriosos vuelos en helicópteros. Por primera vez, alguien se atreve a relatar las escalofriantes escenas de personas arrojadas al vacío desde las alturas por militares que, al parecer, gozaron de cada minuto de su inhumana perversidad. Hoy, al cabo de décadas de insoportable silencio, los militares que vivieron lo ocurrido se atreven a hablar de ello, aunque todavía con el temor de que algo les ocurra por revelar una verdad que se suponía enterrada en lo más recóndito de sus conciencias. Las historias hechas públicas por primera vez deben ahora concitar a las instituciones investigadoras para darles paz a los familiares de esos desaparecidos y castigar a los que perpetraron tales vilezas. Una vez más, esperamos que se aclare lo sucedido –sin excusas ni la interferencia de los que ahora están en el poder– en esos llamados vuelos de la muerte.
Hoy por Hoy 2008/06/22
22 jun 2008 - 05:00 AM