El discurso militarista no es ningún fantasma. Ahí están los hechos, y quienes no los ven, no es por ceguera. El jefe de la Policía “encargado” ordenó que los cargos de los ex funcionarios de la desaparecida Policía Técnica Judicial sean “homologados”. Es decir, que la nomenclatura de sus cargos pase de ser civil a la típicamente militar. Igual ocurre con los nuevos uniformes que lucen los policías, evidentemente de combate militar. Quizás no sean cambios de fondo, pero se suman a la serie de medidas concretas encaminadas a revivir el orden militar, bajo la falsa premisa de que la criminalidad la combaten mejor los uniformados. No hay duda de la comodidad que siente Martín Torrijos alrededor de los militares, encargándolos de puestos clave por todo el Gobierno, incluso en abierta contravención al mandato constitucional y la prohibición legal. Ahora pretende reformas a los “estamentos de seguridad” que se están llevando secretamente dentro del Gobierno, aterradora modalidad que presagia un retroceso importante, mientras un nuevo “supra-ministerio”, en cabeza precisamente de un allegado de Noriega, se hará realidad en cualquier momento.
Hoy por Hoy 2008/07/20
20 jul 2008 - 05:00 AM